Don ‘Lalo’, el emprendedor del barrio San Antonio

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Eduardo Ortiz Salvatierra, más conocido como Don ‘Lalo’ conoció la Pampa de la Isla a los 13 años, cuando su madre lo llevaba a una pequeña casa que tenía en el barrio San Antonio, allá por 1967, guardando a la fecha algunos recuerdos, como los arenales, las islas, los cazadores de perdiz y los camioneros que llevaban ganado al este del departamento. Pero, en 1980 recién se va a vivir al barrio Santa Antonio, con su esposa Edith Cortez y sus tres hijos, cuando llegó había muchos curichis y lagunas, por lo que fue aclamado por los vecinos para ser el presidente de la junta vecinal del barrio, cargo que no le gustaba, pero aceptó en agradecimiento al cariño que le expresaba el vecindario.
“Empecé con la idea de tapar los curichis, para esto pedí ayuda a Cordecruz, pero no me dio importancia, entonces un miembro de la junta vecinal que presidía me dijo que vamos dónde el doctor Carlos Moyano, que en ese entonces era gerente general del Matadero, para que le solicitemos ayuda, así fue, nos atendió bien y nos proporcionó motobombas, volquetas y motoniveladoras para que rellenemos los curichis”, así empezó el progreso del barrio.
También a pedido de los vecinos fue presidente por 12 años del Consejo de Vigilancia de la Cooperativa de Agua Potable de la Pampa de la Isla (Coopappi), la cual tenía 700 socios y muchos problemas administrativos y técnicos. “Sólo contaba con dos bombas y se habían quemado, no teníamos agua, por lo que el doctor Moyaño nos prestó algo así como 4.500 dólares para comprar bombas y cañerías, fue así como se impulsó la cooperativa porque hasta se construyó un tanque elevado en la avenida Jenecherú.
“Cordecruz quería poner una cooperativa en la zona, pero no lo permitimos, más bien nos quedamos con la bomba y el tanque elevado que pensaban colocar en el lugar”, recordó don ‘Lalo’ que dice que dejó a Coopappi con 8.000 socios y fue así que tomó impulso para su crecimiento.
También don ‘Lalo’ fue delegado de la Cooperativa Rural de Electrificación (CRE) por 18 años, consiguiendo importantes logros para el distrito 6.
Don ‘Lalo’ estuvo durante 12 años como dirigente vecinal, siempre fue un hombre inquieto y de negocios, por esto, en 1988 hasta 1998 fue propietario de la discoteca Isla Brava, la cual tuvo que cerrar porque no le gustaba que los jóvenes terminaban en peleas campales y su esposa y su hija lo convencieron de que la cierre. “Los jóvenes me respetaban, ni bien llegaba a la discoteca calmaban las riñas, pero como mi esposa y mi hija eran mansioneras, me pidieron que la cierre, nos acercamos a Dios y es la mejor decisión que he tomado”, expresó don ‘Lalo’, que también se dedicó a la ganadería y al comercio de mercadería.
Desde hace 20 años que abrió un taller de confección de ropa deportiva, donde trabaja junto con su esposa y sus tres hijos, los cuales se encargan de la administración, venta, diseño y patronaje.
La marca es E&L Sport se confecciona a pedido de los colegios, universidades, asociaciones de fútbol, básquet y voleibol, la tela la adquiere del mercado 7 Calles y tiene un producción entre 150 y 200 prendas diarias (short y polera).
Don ‘Lalo’ es una persona muy comprensiva, por lo que a sus nueve operarias les ha entregado de una máquina para que trabajen desde su casa y así puedan estar cerca de sus hijos. Este inquieto señor también fue presidente del Club Sport Boy que nació hace 20 años en la calle Cordillera y Suárez de Figueroa (zona 7 Calles). Entre sus planes está hacer crecer su negocio, comprar maquinaria y ampliar la infraestructura, para aportar al país.

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