“Se sigue vendiendo ropa usada pese a un decreto que lo prohíbe”

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Hace 24 años Amelia Solórzano Subelza tenía la responsabilidad de cuidar y mantener a sus tres hijos y no contaba con un trabajo fijo. Entonces comenzó a aplicar sus estudios en corte y confección para poder sostener a su familia, aprovechó el boom de la ropa boliviana en Argentina, siendo ese país su principal mercado por muchos años y posteriormente se posesionó como una de las marcas más importante en ropa deportiva para mujeres en Bolivia. Es así que la empresa Patra que dirige esta valerosa emprendedora es el claro ejemplo de éxito de como una microempresa puede crecer hasta convertirse en un referente en su sector.
Actualmente Patra está innovando en su línea de ropa deportiva femenina con calzas inteligentes que absorben el sudor, evitando el mal olor y no permite que la misma sea notoria al exterior, además que tiene una tecnología que combate la celulitis.
-¿Cómo nace Patra y por qué decidió emprender en el sector textil?
Este emprendimiento comenzó primero por necesidad. En ese momento tenía tres niños a cargo y necesitaba generar ingresos. Como había hecho un curso de corte y confección un año antes, entonces fue la herramienta para poder trabajar y casualmente en ese entonces había un boom de la confección boliviana en Argentina por el tipo de cambio favorable. Es así que mis primeros seis años todo lo que producíamos lo llevábamos allá, no eran muchas cantidades, pero así fuimos creciendo. Ya en 2001 se dio la crisis en el vecino país y dejamos de enviar la ropa, estuvimos casi un año sin trabajar, hasta que comenzamos a sondear el mercado interno en la feria Barrio Lindo que es un lugar donde las pequeñas empresas de confección han surgido y ahí encontramos un mercado potencial. Como el mercado argentino era exigente, ya estábamos acostumbrados a trabajar con calidad y diversificando los modelos. A la gente le gustó mucho y comenzamos a crecer en nuestro propio país.
-¿Dónde comenzó a operar Patra y como fue el salto a una producción más grande?
Hacíamos la ropa en mi casa del barrio San Isidro, del Plan 3.000, comenzamos con una máquina, después compramos otra y así de a poco fuimos creciendo con 12 máquina y una sala más grande. Después de salir del mercado argentino y posesionarnos en Bolivia, agarramos un un punto de venta primero en anticrético. Hasta que en 2008 hicimos una fuerte inversión comprando con todo nuestros ahorros un terreno para construir una fábrica, que son las actuales instalaciones. Antes recibimos consultoría de instituciones que colaboran con el sector productivo.
-¿Qué trabajo se realiza en la fábrica de Patra y cómo se comportan las ventas?
La fábrica tiene todo el proceso en su interior, materia prima, corte y confección, bordado, empaque y almacén de producto terminado. De esta forma controlamos la calidad. Desde 2016 hemos tenido una baja en las ventas en todos los sectores, nos ha afectado, se ha reducido personal, pero esperemos que sea momentáneo y que volvamos a repuntar.
-¿Cuáles son sus productos principales?
Nuestro producto principal y con el que nacimos es la calza, que son licras de algodón, tiene un precio accesible y una característica que les gusta mucho a las mujeres. Asimismo, hemos sacado un nuevo producto que llamamos Patra Privé que está diseñado con una tela inteligente que absorbe el sudor y no se ve al exterior, también es antibacterial por lo que evita el mal olor y recientemente hemos lanzado una tela que trabaja la celulitis, tiene una sustancia que hace que la piel produzca colágeno y eso hace que se reduzca y prevenga la celulitis. Esta tela nos llega desde Brasil y está certificada internacionalmente, siendo Patra la única empresa en Bolivia que cuenta con este producto.
-¿Los productos de Patra llegan a toda Bolivia?
Tenemos un showroom en el segundo anillo en Santa Cruz de la Sierra y distribuidores con la línea Privé con tiendas en La Paz, Sucre, Cochabamba, Oruro y recientemente en Cobija. También desde nuestra fábrica se llevan los mayoristas, un gran porcentaje de nuestros productos se van a las ciudades fronterizas, como Puerto Suárez, Bermejo, Yacuiba, Cobija y de ahí pasan a otros países.
-¿Qué distinciones ha recibido como emprendedora de éxito?
Una de las primeras que recibí como embajadora del emprendimiento fue de la Fundación Trabajo Empresa, también me ha distinguido la Gobernación de Santa Cruz, la Subalcaldía del Plan 3000, las juntas vecinales de la ciudadela, como empresaria destacada por la Expomujer, por nuestro compromiso a la calidad por Ibnorca, por la feria Barrio Lindo y una de los últimas fue el premio Maya al Emprendimiento. Son muchas distinciones que nos incentiva a seguir.
-¿Actualmente es posible hacer empresa en Bolivia? ¿Qué le puede decir a la persona que aún no se anima a emprender?
No hay mucho apoyo de las autoridades para la producción nacional como en otros países, pero considero que si se puede emprender en Bolivia. Lo que nos hace falta es asociarnos entre los sectores y ser más unidos, muchas veces somos muy individualistas. Yo siempre he dicho que todo nace de adentro, uno tiene que estar convencido en lo que va hacer, hay que ser positivo y perseverante, además se debe amar lo que se hace, sino difícilmente se logrará emprender.
-¿Cómo afecta a la industria nacional el ingreso de ropa americana o usada?
La ropa usada y la ropa china están matando la industria nacional y las autoridades no hacen nada, no solo las nacionales sino las locales, porque ellos no hacen cumplir la ley, hay un decreto que prohíbe la comercialización de estas prendas pero si usted va por la ciudad, observará por todos lados las ferias, entonces nuestras autoridades se hacen los de la vista gorda.

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